Vivir con Jesús en su Corazón

Herman Wijns 01 01 Siervo de Dios Herman Wijns

El Siervo de Dios Herman Wijns nació el 15 de marzo de 1931 en Merksen, Bélgica. De sus padres aprendió a rezar cada día, por la mañana y por la noche, a participar en la Santa Misa los domingos y a querer bien a todos. Creció convirtiéndose en un amigo de Jesús. Un día, al volver a casa después de sus juegos, encontró a su padre rezando a la Virgen con el rosario. -"Quiero rezar también contigo", -le dice.

Apenas tiene cinco años, pero es muy inteligente. Sus padres lo inscriben en una escuela regida por buenos religiosos. Cada trimestre las notas son mejores. En el colegio, Herman se apasiona por todo, pero especialmente en conocer más y mejor al Señor, cultivando una cada vez más estrecha amistad con Él.
Es el primero de la clase, pero está siempre pronto a ayudar a todos. Acepta con gusto los pequeños sacrificios del estudio, de la disciplina, del respeto a los demás.

En su parroquia, en la primavera de 1937 empieza a asistir al catecismo para prepararse a la 1ª Comunión. Tiene sólo seis años pero insiste a sus padres y al párroco: "Quiero prepararme también, quiero recibir este año la Primera Comunión". El 14 de julio de 1937 realiza su gran sueño: recibe a Jesús Eucaristía por vez primera. Desde aquel momento asistirá a Misa cada día, siempre con la Comunión, acompañado de una confesión frecuentísima, de la oración y de un intenso compromiso de vida cristiana.
Por la tarde regresaba rápidamente a la iglesia, para agradecer a Jesús por haberlo recibido en su corazón por la mañana, y prometerle que viviría "con Él en su Corazón".
Un día su padre le pregunta: "¿Qué quieres ser de mayor?" La respuesta no se deja esperar: "Primero aprenderé a servir en la Misa, después me haré sacerdote". Le responde el padre: "Tienes que prepararte siendo cada día mejor, ofreciendo a Dios tus sacrificios".

Mientras tanto llega una gran desgracia a la familia: el señor Wijns pierde el trabajo. Herman, a la salida del colegio, gana un dinerillo haciendo pequeños recados, contento de poder ayudar en casa.
Continúa fiel a su programa: Oración y penitencia. Se levanta prontísimo, a las cinco de la mañana, corre hacia la iglesia, desgrana su primer rosario, asiste a Misa. Después de comer, el segundo rosario; por la noche, el tercero. Y es solo un niño de 9 años. Con una grandísima fe decide resolver él la triste situación. Empieza una novena a la Virgen, después una segunda, y una tercera... hasta veinticinco novenas. En el último día, después de 25 novenas, su papá encuentra trabajo en el Ministerio. Comenta Herman: "¿Veis cómo cuando se persevera en la oración uno consigue todo de Dios?"

El 24 de mayo de 1941 encuentra por la calle un crucifijo, lo lleva a casa, lo limpia, lo besa, lo cuelga en su habitación diciendo: "Tengo que ofrecerle la vida en reparación por los pecados del mundo, por los llamados al sacerdocio." Al atardecer, jugando con sus amigos, cae y queda herido gravemente en una pierna, perdiendo mucha sangre. En el hospital sufre dos intervenciones muy dolorosas. El 26 de mayo, plenamente consciente, se confiesa, recibe a Jesús Eucaristía en el Viático, y la Extremaunción.
Está tranquilo, con una grande alegría en su rostro, como quien va a una fiesta largamente esperada. El sacerdote que lo asistió le oyó murmurar: "In saecula saeculorum. Amen".
"Papá, mamá, voy a Jesús. Me quedaré con él para siempre". Al instante partía para ver a Dios. Su causa de beatificación fue iniciada en su diócesis natal, en Bélgica.

Fuente: cf. santiebeati.it

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