Corazón de Jesús, delicia de todos los santos (VIIa) - Siervo de Dios Mateo Crawley I

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Mateo Crawley nació el 18 de noviembre de 1875 en Tingo, cerca de Arequipa (Perú). Su padre era inglés y su madre peruana. Por el sacramento del bautismo recibió el nombre de Eduardo Máximo. Cuando Mateo contaba dos años de edad su familia se trasladó a Inglaterra, donde permaneció hasta que el niño cumplió los ocho años. Regresaron a Arequipa y luego tomaron rumbo hacia la ciudad chilena de Valparaíso. Se educó en el colegio de los religiosos franceses de la Congregación de los Sagrados Corazones. Contaba quince años de edad cuando pide permiso a sus padres para iniciar la vida religiosa.
Inició su noviciado el 2 de febrero de 1891. El P. General planeaba enviar a Mateo a realizar los estudios eclesiásticos en la Universidad de Lovaina, pero su Provincial logró retenerlo en Chile. En una carta al Superior General expresa que quiere ser un santo y verdadero religioso.

Se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1898. Su dedicación a los más necesitados, a causa del terremoto que destruyó casi por completo Valparaíso el 16 de agosto de 1906, le condujo a un estado de total agotamiento. Los médicos aconsejaron al Provincial que hiciera viajar al enfermo durante un largo tiempo. Estas prolongadas vacaciones darán un nuevo rumbo a su vida. Llegó al monasterio de Paray-le-Monial donde santa Margarita María de Alacoque recibió las revelaciones del Corazón de Jesús. Aquí fue donde el P. Mateo descubrió su misión en la Iglesia: la entronización del Corazón de Jesús en los hogares, en los pueblos, en las ciudades y países. Y juntamente con esto la Hora Santa, la consagración de las familias al Sagrado Corazón. Antes de dejar Paray-le-Monial se consagró totalmente al Corazón de Cristo: Sagrado Corazón de Jesús, supremo amor de mi vida, yo me consagro a Ti en un espíritu de perfecto abandono a tu divino amor. En tu gran misericordia dígnate aceptarme a mí como una oblación de amor a fin de encender en todos los sacerdotes el fuego de tu amor y el celo por tu divino Corazón...

De regreso a Chile, comienza a publicar innumerables folletos y libros, entre los que destacamos a lo largo de su trayectoria: Jesús, Rey de Amor; Hora Santa y Adoración Nocturna. Funda un secretariado y sale por las casas para entronizar al Corazón de Jesús en los hogares. Hacia el año 1912 eran ya ciento veinte mil las familias en las que había hecho la entronización. Esta entronización de la imagen del Corazón de Jesús había de ser el comienzo de una vida familiar profundamente transformada por el amor de Jesús. De ahí pasó a la entronización en las escuelas, colegios, fábricas, hospitales, oficinas públicas y privadas, incluso en las imprentas. Los obispos de Chile publicaron en abril de 1913 una carta pastoral colectiva recomendando la entronización y pedían al Papa Pío X que enriqueciera con indulgencias especiales dicha práctica. El Papa concedió gustoso lo que pedían los obispos chilenos y su sucesor, Benedicto XV, extendió las indulgencias al mundo entero.

Fuente: peru-cristiano.blogspot.com

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos (VIb) - Beata María de Jesús Deluil Martiny II

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Se hace aún más estrecha la colaboración entre la Hna. María del Sagrado Corazón y María Deluil Martiny: la composición del Manual de la Guardia de Honor acapara sus energías. Mutuamente se animan a sufrir con amor, por el Corazón de Jesús, las mil dificultades y contradicciones que encuentran. ¡La cruz es la señal de todas las obras de Dios!

Poco a poco, se va delineando mejor el plan para el que el Señor ha escogido a María, aunque ella no imagina que está llamada a ser la piedra fundamental de una nueva orden religiosa. La Hna. María del Sagrado Corazón, a la que la joven llama “la madre de mi alma”, la anima. Sabe que va a perder a su primera celadora, pero no se entristece, pues las Hijas del Corazón de Jesús (así se llamarán las futuras religiosas) dedicadas a la reparación de los sacrilegios, mediante la adoración y la oblación en y con Jesús-Hostia, vivirán en plenitud los fines de la Guardia de Honor.

Cuando su director espiritual, el P. Calage, S.I. le descubre que la fundadora de la nueva obra será ella misma, María está a punto de retroceder, pero en seguida, aunque sintiendo su incapacidad, se somete a la voluntad divina y se abandona a ella. Las circunstancias la llevan a fundar el primer monasterio en Bélgica, bajo la tutela del Cardenal Dechamps, el 20 de junio, fiesta del Corazón de Jesús. La que en adelante se llamará M. María de Jesús recoge los deseos del Sagrado Corazón expresados a santa Margarita María de Alacoque y los introduce en la Regla de su Instituto, que es la de San Ignacio, adaptada a la vida contemplativa de clausura.
Desde este momento, sin olvidar a la Guardia de Honor -de la que sus monasterios serán siempre ardientes propagadores- y manteniendo sus relaciones con la Visitación y con la Hna. María del Sagrado Corazón, a la que pide consejo en numerosas ocasiones, la M. María de Jesús se entrega incansablemente a la formación de sus nuevas hijas. Cuando se trata de la gloria del Corazón de Jesús nada la detiene.

La Obra atrae a numerosas jóvenes: en 1877 se abre una nueva casa en Aix-en-Provenza, y en 1879 otra en la Servianne, propiedad de la familia Deluil Martiny a las afueras de Marsella.
Aquí será donde la M. María de Jesús verá cumplidos sus deseos de unir incluso materialmente su sangre al Sacrificio de Cristo. En efecto, el 27 de febrero de 1884, miércoles de ceniza, la fundadora, que no ha cumplido aún los 43 años, cae abatida por las balas de un joven anarquista al que había acogido con bondad, ofreciéndole trabajo. Asesinada por odio a la fe en el jardín de su propio convento, las últimas palabras de esta mártir del Sagrado Corazón fueron: “¡Yo le perdono! ¡Por la Obra!”
Fue beatificada el 22 de octubre de 1989 por el Papa Juan Pablo II. El calendario litúrgico conmemora su memoria el 27 de febrero.

Fuente: cf. es.catholic.net

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos (VIa) - Beata María de Jesús Deluil Martiny I


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María Deluil Martiny nace en Marsella el 28 de mayo de 1841. Su padre es un brillante abogado y un cristiano comprometido. Su madre, digna sobrina biznieta de la venerable Ana Magdalena Remuzat, la visitandina que, durante la peste de 1720, había conseguido que Marsella se consagrara al Corazón de Jesús. María recibe la primera educación en el pensionado que en aquella época existía en la Visitación. Las Hermanas cuentan un día sus travesuras a Mons. de Mazenod, fundador de los Oblatos de María Inmaculada (canonizado en 1995), que les responde: “No se inquieten, son cosas de niña; ya verán cómo un día será la santa María de Marsella”.
A los 16 años, prosigue su formación en Lyon con las religiosas del Sagrado Corazón fundadas por la Madre Barat. Al final de sus estudios hace un retiro en el que decide entregarse sin reservas al Corazón de Jesús. En el camino de regreso a su casa, pasa por Ars para pedir consejo al santo Cura que le deja entrever que pasará mucho tiempo antes de que pueda realizar su vocación.
Seguirá un largo período de espera, en el que la joven conocerá toda una serie de pruebas: familiares, con la muerte de sus cuatro hermanos (ella es la mayor), crisis espiritual, situación difícil de la Iglesia, guerra en Francia.

Comienzos de 1864. María tiene 22 años. Providencialmente cae en sus manos un sencillo folleto procedente de la Visitación de Bourg-en-Bresse, titulado: Guardia de honor del Sagrado Corazón: fin de la obra. La joven lee y relee esas líneas que parecen dirigidas a su alma de fuego. El 7 de febrero escribe al Monasterio de Bourg solicitando ser inscrita en el Cuadrante y ofreciéndose llena de entusiasmo para trabajar por la obra.

Comienza entonces una activa correspondencia entre la Hna. María del Sagrado Corazón y la “pequeña María”, como la llama cariñosamente la fundadora. María consigue su primer éxito haciendo llegar la Guardia de Honor hasta la misma santa Sofía Barat, que se inscribe con todas sus religiosas. Pero aún es mayor el que obtiene en junio de ese mismo año 1864. El día 5, el Cardenal de Villecourt consagra solemnemente la nueva iglesia de nuestra Sra. de la Guardia, en Marsella. Es una ceremonia impresionante a la que asiste también el Cardenal Pitra y gran número de obispos franceses. María sueña: ¡si pudiera hablarles de su Obra querida! Y su sueño se hace realidad: los dos cardenales y 20 obispos se inscriben en la Guardia de Honor y le dan su apoyo. Este resultado no hace más que redoblar el ardor de la joven marsellesa que se encarga de imprimir los “billetes celadores” destinados a los seglares y compuestos por la Hna. María del Sagrado Corazón, y de hacer las medallas de la Asociación, contando siempre y en todo con la aprobación de la Visitación, donde consulta hasta los menores detalles.

Fuente: cf. es.catholic.net

Oración a San Luis Gonzaga

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Angélico joven San Luis Gonzaga, tan abrasado

en el Corazón de Jesús,

que os derretíais con este fuego divino
y llegasteis a ser mártir de la caridad: os suplico
me alcancéis del amorosísimo Corazón de Jesús
un profundo conocimiento
de su inmensa bondad para con los hombres,
un gran dolor de mis ingratitudes a tanto amor,
y más que todo,
un altísimo aprecio y gusto de la vida interior.
Haced, oh Serafín humano,
que, a imitación vuestra,
sea mi corazón semejante al Corazón de Jesús:
puro con su pureza,
manso con su mansedumbre,
humilde con su humildad,
obediente con su obediencia,
fervoroso con su caridad,
y copia viva de este Modelo perfecto
de todas las virtudes. Amén.

San Luis Gonzaga fue avisado en sueños que moriría el viernes de la semana siguiente al Corpus, en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, lo que ocurrió el 21 de junio de 1591. Después de muerto se apareció al novicio jesuita Luis Nicolás Celestini que estaba enfermo, lo curó y le recomendó que no se cansara nunca de propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Fuente: cf. Devocionario del Sagrado Corazón de Jesús

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos (V-b) Sierva de Dios María del Sagrado Corazón Bernaud II

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En aquella época se estaba preparando la beatificación de la venerable Margarita María Alacoque. Ese acontecimiento impacta en la fervorosa alma de sor María del Sagrado Corazón. El 7 de junio de 1862, la Comunidad se consagra solemnemente al Sagrado Corazón. Buena parte de sus religiosas firman un acto de abandono al Corazón de Jesús en la Epifanía de 1863.
Algunas semanas después, sor María del Sagrado Corazón percibe en la meditación una esfera de reloj con las diferentes horas del día y de la noche. Tras dibujar una reproducción, inscribe a su alrededor las palabras «gloria, amor, reparación»; además, observa que hay que añadir la mención «Guardia de honor del Sagrado Corazón». A continuación, coloca en el centro de la esfera la imagen del Sagrado Corazón. El 13 de marzo, tercer viernes de cuaresma, festividad de las Cinco llagas de Nuestro Señor, muestra esa primera esfera de la Guardia de honor a su superiora, quien la bendice y acepta de buen grado que se inscriban en ella los nombres de todas las hermanas de la comunidad.
Las personas que quieran asociarse a la obra de reparación así inaugurada podrán consagrar cada día una hora para realizar la “guardia de honor”; su nombre se inscribirá en una esfera de reloj en el sitio que corresponda a la hora elegida. Durante esa hora, sin cambiar en nada sus ocupaciones, se unirán en pensamiento al sacrificio de Cristo en la Cruz, Ofreciendo a Jesús lo que están haciendo: en la escuela, en el trabajo, mientras lean, preparen una comida, vayan de compras, viajen, estudien, ayuden a alguien, recen... La Guardia de honor tiene precisamente como objetivo principal consolar y reparar el Corazón de Jesús.

La tarde del Miércoles Santo, sor María del Sagrado Corazón sufre un ataque de hemoptisis (expectoración de sangre); a ella, que tanto le gusta cantar, se le prohíbe durante varios meses asistir al coro. Ofrece ese sacrificio «para que tenga éxito la Guardia de honor». Muy pronto, se invita a otros monasterios a unirse a esa corriente espiritual, de tal manera que, de boca en boca, la devoción se propaga a los fieles que se sienten atraídos por ese programa espiritual. El 9 de marzo de 1864, el Beato Papa Pío IX aprueba la Guardia de honor, que es erigida en Cofradía. El pontífice solicitará su afiliación a la Guardia de honor el 25 de marzo de 1872, y, el 21 de julio de 1875, en el transcurso de una audiencia concedida a una importante delegación de la Archicofradía, recordará, como una de sus más estimables glorias, su título de “primer Guardián de honor del Sagrado Corazón de Jesús”. Entre los millones de personas que se comprometieron en la obra se encuentran, León XIII, san Pío X, Benedicto XV, Pío XII, san Juan Bosco, santa Magdalena Sofía Barat, etc. Sor María del Sagrado Corazón falleció santamente el 3 de agosto de 1903.

Fuente: clairval.com

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