El Corazón de la Eucaristía

Corazon Eucaristico de Jesus 05 07

Los siete sacramentos son algo así como las cuerdas de una lira que sólo Dios sabe manejar y sublimar con su pulsación divina. La humanidad del Salvador es un instrumento superior, consciente y libre, siempre unido a la divinidad para comunicarnos las gracias que fluyen a nuestra alma y que Jesús nos mereció en la Cruz.

Para mejor aprovechar espiritualmente esta influencia y dar gracias al Señor, recordemos cómo, por amor a nuestras almas, nos hizo promesa, primeramente, de la Eucaristía; cómo nos la dio en la Cena; cómo la renueva diariamente en el sacrificio de la misa; cómo permanece entre nosotros queriéndonos asegurar la continuidad de su presencia real, y cómo, en fin, se nos entrega en la comunión de cada día, hasta la postrera que esperamos recibir antes de morir. Todos estos actos de generosidad divina derivan de un mismo amor y están ordenados a nuestra santificación. Y por parte nuestra deben ser correspondidos con gran agradecimiento; éste es el significado de la devoción al Corazón Eucarístico de Jesús, llamado eucarístico porque nos ha dado la Eucaristía e incesantemente nos la vuelve a dar. Así como se dice que el aire es sano cuando nos conserva o devuelve la salud, del mismo modo se llama eucarístico al Corazón de Jesús porque nos hace donación del más grande de los sacramentos, en el que real y sustancialmente reside como centro de gracias siempre renovadas.

Fuente: P. Réginald Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior

Mostrar más artículos...

Suscríbase al Blog de ARCADEI