Sermón del P. Ezcurra sobre la Bandera (V)

Malvinas 04 05b Jura de la Bandera en Malvinas

Por eso, tenemos motivos para rezar al Señor por esta Patria y en este día de la Bandera. Pero la oración tiene que darnos fuerza para cumplir con nuestro deber en la familia, en la escuela, en el testimonio, cualquiera que sea el lugar donde Dios nos pide que demos testimonio. Digámoslo con las palabras del mismo General Belgrano: «La Patria está en peligro inminente de sucumbir. Vamos pues soldados a salvarla. Veis en mi mano la Bandera Nacional que os distingue de las demás naciones del globo. No olvidéis jamás que vuestra obra es de Dios, que Él os ha concedido esta Bandera y que nos manda que la sostengamos con el honor que le corresponde. Jurad no abandonarla. Jurad sostenerla para arrollar a nuestros enemigos. Nuestra sangre derramaremos por esta Bandera».

Y, para terminar expresando este espíritu poéticamente, digamos:
«La Bandera es ese paño que simboliza la Patria, y es el manto de la Virgen, Patrona de toda hazaña, que por eso fue creada de color azul y blanca, cuando hizo falta una enseña, justo previo a la batalla.
La que resistió al demonio en las selvas tucumanas, la que envolvió al camarada en ese último viaje, hacia las mismas entrañas de la tierra americana.
La que ha tremolado al viento sobre tantas mentes claras, defendiendo la Nación de invasores de otras playas. La que llena de crespones, mordiendo penas y lágrimas, cada 2 de Abril recuerda su gesta contemporánea.
Cuando jures la Bandera y te acerques a besarla, piensa que pones los labios en el rostro de la Patria. Será el gesto más puro, la caricia más honrada, porque al besar la Bandera, besas la Argentina amada.
Entre sus pliegues de seda se quedarán tus palabras, para que el Señor te premie si las cumples y las guardas.
Y si al fin mueres por ella, ella será tu mortaja, tu cuerpo descansará en los brazos de la Patria, porque te juro hijo mío, Argentina está completa en la enseña azul y blanca».

Como en la familia podemos decir que el hombre no separe lo que Dios ha unido, podemos decirlo también de nuestra Patria. Que nadie se atreva a separar a aquellos que están unidos desde el principio de nuestra historia: el amor de Patria en la Bandera y el amor de Dios en los colores del manto de nuestra Virgen Inmaculada.

Fuente: P. Alberto Ezcurra, Sermón en el día de la Bandera

Sermón del P. Ezcurra sobre la Bandera (IV)

Malvinas 03 04

¿Qué podemos pensar de aquellos que rechazan la vida? Dios perdona siempre, los hombres algunas veces perdonamos, pero la naturaleza no perdona nunca. Y cuando el egoísmo en una familia sin arraigo rechaza la vida, esa vida de alguna manera se venga. Y es lo que vemos en nuestros tiempos: los padres que no quieren hijos, o que no quieren hacerse responsables de sus hijos, y que después se encuentran en la vejez con que los hijos rechazan a sus padres. Y por eso nuestro tiempo, es el tiempo de las clínicas aborteras y es el tiempo de los asilos para ancianos. La vida, la naturaleza, se venga. El que ha sido egoísta con la vida que nace, se va a encontrar después con el egoísmo que rechaza a la vida que declina. Y en lugar del respeto por los ancianos, el olvido, el abandono y el desprecio.

Por eso en las naciones donde ya se ha aprobado la ley del aborto, se empieza a discutir una ley de eutanasia, para la desaparición, para la eliminación. Si miramos con un criterio materialista, con un criterio que no sea un criterio de Fe, ni siquiera un criterio íntegramente humano, sino un criterio puramente económico, por cierto hay que eliminar a los niños y a los viejos, porque ninguno de los dos produce. Esa es la mentalidad egoísta.
Pero donde se toca a la familia se crea una situación de desarraigo. Aquí desde este Altar hemos señalado también el año pasado cómo el Papa Juan Pablo II nos da un ejemplo de amor profundo a su Patria polaca, y él decía en el mensaje a los jóvenes en el Año de la Juventudcómo del amor a la familia, del arraigo de la familia, nace también el amor y nace el arraigo de la Patria. Cómo la Patria es como una prolongación de la familia, es como una familia grande, porque la Patria es mi familia y son también todas aquellas otras familias que están ligadas a la mía por lazos de historia común, de tradición, de cultura, de lengua, de Fe. Entonces cuando se afecta a la familia, cuando se hiere a la familia, se está hiriendo a la Patria en sus mismas raíces, en sus células fundamentales.

¿Qué podemos pensar de aquél que se avergüenza de sus padres, de una familia que rechaza la vida? Es negro el futuro de esa familia. Y lo mismo podemos decir: ¿qué podemos pensar de una Patria que quiere renegar de sus orígenes?
¡Pero no podrán hacerlo! Porque esto que leímos, esta referencia que hacíamos al espíritu, al alma de los próceres que hicieron la Patria, de San Martín, de Belgrano, ¡ésa es la realidad de nuestra Argentina! y estos ideólogos extranjerizantes, estos ideólogos sin patria que quieren desarraigar esto del alma de los argentinos, no podrán conseguirlo. Nuestra Patria está hecha así, nuestra Patria nació así. Esa es la realidad de nuestra Patria.

Los señores laicistas que quieren arrojar a Dios de las escuelas, desde hace más de cien años trabajan para eso, los que quieren arrancar el Crucifijo de las escuelas, tendrán también que arrancar los retratos de San Martín y los retratos de Belgrano, que son los primeros que tenían el Crucifijo y la enseñanza de la fe en las escuelas. Los que no quieren que en las escuelas se enseñe a conocer a Dios, se enseñe el Catecismo, tendrían que prohibir que en las escuelas se enseñe el Martín Fierro, la obra grande de nuestra literatura, porque en el Martín Fierro se refleja la Fe de nuestros criollos, se refleja la Fe de nuestros gauchos. Los que quieren arrancar en la reforma constitucional los tímidos rasgos o afirmaciones de catolicismo que tiene nuestra Constitución Argentina, tendrían que cambiar también los colores de nuestra Bandera, porque son los colores del manto de la Virgen, por la voluntad de su creador, el General Belgrano.

Pero si una familia que olvida sus raíces, sus orígenes, si un hijo que reniega de sus padres y de lo que ha recibido de sus padres, un hijo que se avergüenza de sus padres, tiene un negro futuro, también es negro el futuro de una nación que reniega de los orígenes y del espíritu de aquellos que la fundaron, y del espíritu con el cual la quisieron y con el cual la fundaron.

Fuente: P. Alberto Ezcurra, Sermón en el día de la Bandera

Mostrar más artículos...

Suscríbase al Blog de ARCADEI