Tres consejos para tiempos difíciles (II)

Meditar 15 15

b) En segundo lugar, que tengáis anhelo de santidad.

Sólo quien tiene puede dar; y el militante de la Acción Católica es tal precisamente para dar, para amar, para iluminar, para salvar, para llevar paz y alegría. La Acción Católica debe tender decididamente hacia la santidad.
Todo compromiso, aun de tipo social y caritativo, no debe olvidar jamás que lo esencial en el cristianismo es la redención, y esto es que Cristo sea conocido, amado y seguido.
El compromiso de la santidad implica, por esto, austeridad de vida, serio control de los propios gustos y de las propias elecciones, dedicación constante a la oración, una actitud de obediencia y docilidad a las orientaciones de la Iglesia, tanto en el campo doctrinal, moral y pedagógico, como en el campo litúrgico.
También vale para nosotros, hombres del siglo XX, lo que San Pablo escribía a los romanos: «No os conforméis a este siglo, sino que os transforméis por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta» (Rom 12, 2).
Hoy el mundo necesita ejemplos, edificación, predicaciones concretas y visibles. Esta debe ser la preocupación de la Acción Católica.

Fuente: San Juan Pablo II, Discurso a los miembros de la Acción Católica Italiana,30 de diciembre de 1978.

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