La hora providencial del Corazón de Jesús

CristoRey 05 11

Una palabra de extrema gravedad y de suma importancia sobre la teología y la devoción del Corazón de Jesús.

Este es, en toda verdad, la suprema y única esperanza de redención y de paz en los tiempos apocalípticos que estamos viviendo. No lo digo yo; lo dice el gran Pío XI: «Vivimos -dice- la hora más tempestuosa y negra que haya vivido la Humanidad desde el Diluvio... ¡Ah! ¡Pero la Iglesia tiene una inmensa confianza porque vivimos, en toda su plenitud, la hora providencial del Corazón de Jesús!»
Al decir esto el gran Pontífice tuvo seguramente muy presente la promesa del Salvador hecha a Margarita María: «¡Reinaré por mi Divino Corazón a pesar de Satán y sus secuaces!» Si, pues, los secuaces de Satán están haciendo desbordar el Mar Rojode odio sectario y de persecución, es ésta la hora en que el Rey de Amor, entronizado profundamente en almas, en hogares y en la sociedad, conquiste bajo Su cetro blando las naciones y así las salve. ¡Venga a nos tu Reino de justicia, de paz y de amor!... ¡Sálvanos!

¡Pero no lo olvidemos: la ciudadela santa, construida sobre la roca y que desafiará victoriosa todas las tormentas, es el Hogar cristiano! Con razón las furias del averno se desencadenan contra esta fortaleza, inexpugnable cuando Cristo Rey reina y manda en ella. Por esto los Papas han, no sólo aprobado, sino recomendado y aplaudido, la Cruzada de la Entronización, cuyo fin primordial, único, es salvar y santificar el Hogar con la presencia del Corazón de Jesús, Rey que preside la familia y Amigo íntimo de esta su Betania.
Y si el ataque del infierno contra este santuario es formidable, tenemos una promesa del Salvador que nos da bríos y que sostendrá nuestro coraje... Dijo una vez Jesús a Margarita María: «No temas, te faltará socorro sólo cuando a Mí me falte omnipotencia.» Esto es: ¡jamás!... Si el Rey de Amor está con nosotros, ¿quién podrá algo contra nosotros? Valor, pues, y adelante bajo el Lábaro del Rey que no será jamás vencido... ¡Que reine, sí, que triunfe en el Hogar y, a Su hora, reinará en la sociedad y en las naciones!

Hemos llamado «Cruzada» la obra de la Entronización y merece por cierto ese título sagrado. En efecto, ¿qué empresa sería poderosa y fecunda como acción de redención social que el Hogar, convertido en un Tabernáculo de oración, en un Sagrario eucarístico y en una escuela de penitencia? Pues ese es precisamente el ideal y el espíritu de una Betania auténtica del Corazón de Jesús.
Y precisamente porque cuatro grandes Pontífices consideraron la Entronización como una verdadera Cruzada de restauración social cristiana, por esto, Pío X, Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, se han dignado recomendarla solemnemente y oficialmente. ¡Qué garantía! Si, pues, la Santa Iglesia nos cobija maternalmente bajo su manto y, apretándonos sobre su corazón, quiere darnos alientos y energías, podemos seguramente creer, con tanto derecho como sinceridad, que en esta gran batalla por los derechos de Cristo Rey Dios está seguramente con nosotros.
Si esto es así, ¡confianza! ¡Vamos y luchemos, vamos y muramos por Él que ya no puede morir!... ¡Vamos, adelante; es indispensable que reine Cristo Rey; es urgente que triunfe por su Sagrado Corazón!

Fuente: P. Mateo Crawley, Jesús Rey de Amor

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