Voy a hablarte de piedad... (I)

Francisco Jose rezando 01 01 Francisco José rezando

Voy a hablarte, o lector despreocupado o ilustrado, de la piedad, de esa cosa tan de iglesia y tan de mal gusto que nuestro siglo ha creído deber relegar únicamente a las mujeres y a los viejos.

Voy a hablar de la piedad y a exhortarte a ser piadoso, a ti, trabajador o amo, estudiante o militar, bullicioso joven de veinte abriles o reposado varón de cuarenta y cinco octubres. Voy a decíroslo con el lenguaje franco de siempre: habéis de ser piadosos; y dando un paso más adelante, aunque os sorprenda y no me creáis por de pronto, voy a probaros que si no sois piadosos no sois religiosos. Con lo cual quedará demostrado que, en buena lógica, no hay en el mundo más que dos grupos, el de los devotos y el de los ateos.

¿Qué es la piedad? Es la intervención del corazón en las cosas de Religión.Es la afición, el gusto, el cariñoso afecto acompañando el ejercicio de sus prácticas. La piedad es el amor. Es amar lo que se cree, amar lo que se practica, amar la obligación que se impone, amar la prohibición aunque mortifique. Este amor se manifiesta en la afición, en el gusto, en la facilidad por las obras de la Religión. Véase ahora si esta facilidad, este gusto, esta afición no son los caracteres esenciales y distintivos de las personas verdaderamente piadosas, y se conocerá si es verdadera o no esta explicación que acabo de dar de la piedad.

¿Es obligatoria la piedad? Respuesta: Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma.
¿Es obligatorio este precepto del Decálogo? Claro que sí, y más que todos, como que es el primero y fundamental. Luego es obligatorio el amor en los actos de Religión. Es así que la piedad no es sino el amor acompañando los actos externos de la Religión: luego es obligatoria la piedad. ¿Qué se puede oponer a este raciocinio tan llano, tan corriente y tan natural?
Si nuestros actos exteriores, nuestras prácticas, nuestros rezos, nuestras devociones han de significar algo, ¿qué han de significar sino el afecto, el amor, el rendimiento del corazón? Si eso no significan, nada significan, son cuerpos sin alma, palabras sin sentido, son meras formalidades, puras ceremonias, sola exterioridad, pura hipocresía.

Fuente: Pbro. Félix Sardá y Salvany, Revista Popular, marzo de 1872.

Suscríbase al Blog de ARCADEI

 ......
Stacks Image 25