Mártires argentinos

El Siervo de Dios Pedro Ortiz de Zárate, nació en la ciudad de San Salvador de Jujuy aproximadamente en el año 1622. Cuando Pedro tenía 32 años reflota en él la idea del sacerdocio debido a su amistad con los jesuitas. Ya decidido, éstos le abren las puertas del Seminario de Córdoba, donde hizo sus estudios y llega así a la ordenación sacerdotal. Luego de ella y hallándose vacante la sede parroquial de San Salvador de Jujuy, don Pedro es designado en este cargo. Como cura fue muy piadoso, caritativo y buen cristiano. Los Jesuitas lo ponderaban, diciendo de él que era un ejemplo de sacerdote de gran capacidad y que fomentaba la construcción de Iglesias y capillas con aportes populares o utilizando los recursos de su bolsillo.

En el año 1647, las relaciones entre los colonos españoles y los indios eran turbulentas. Don Pedro entonces, levanta el banderín de la pacificación entre ellos y sale en una nueva expedición misionera, aunque costase el martirio, como sucedió en otras expediciones semejantes. Hacia fines de abril de 1683, la cruzada, encabezada por Don Pedro y por los misioneros jesuitas, Antonio Solinas y Diego Ruiz, acompañados por un nutrido grupo de ayudantes y criados, se puso en marcha. La meta era la actual comarca de la diócesis de Orán (Salta), donde fijaron sus tiendas. La acogida de los indios fue muy buena. A los pocos meses los misioneros pudieron formar un pueblito o reducción de unas dos mil almas. Lamentablemente, los hechiceros de cada clan, al ver desplazada su influencia, comenzaron a tramar su perdición. En las primeras horas de la tarde del 27 de Octubre de 1683, mientras los misioneros se hallaban indefensos entre indios amigos, los hechiceros y sus fautores, los acometieron con suma gritería y les quitaron las vidas con dardos y macanas.

Conocer a nuestros héroes, a nuestros apóstoles y a nuestros mártires es un desafío, porque al ponderar sus gestas, nace en nosotros una santa admiración, y, a la vez, brotan el deseo de soñar cosas grandes y la aspiración de ser dignos de ellos en nuestra conducta y en nuestra entrega al servicio del apostolado.

Oración

Dios y Padre nuestro, que enviaste a tu Siervo, Pedro Ortiz de Zárate y compañeros, para que anunciaran el Evangelio en el norte de Salta y Jujuy y dieran testimonio de fe entregando sus propias vidas por el martirio; escucha nuestras súplicas y concédenos que por la intercesión de estos testigos de tu amor seamos liberados de todo mal y podamos alcanzar la salvación, mientras esperamos con gozo poder venerarlos en los altares como ejemplos de la santidad de tu iglesia y generosos misioneros de tu palabra. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Fuente: cf. martiresdelzenta.org

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