Milagros en Argentina

Nicolás Flores y Camila Brusotti, protagonistas de los admirables milagros del Padre José Gabriel Brochero, presentes en su Canonización el 16 de octubre del 2016

El milagro que llevó a la canonización a Santa Maravillas de Jesús, acaeció el 19 de julio de 1998 en Entre Ríos, cuando Manuel Vilar de 18 meses cayó a una piscina. Tras media hora en el agua, su madre lo recogió y lo llevó a una clínica, donde los médicos no dieron esperanzas. Mientras tanto, su mamá no dejaba de pedir a la Madre Maravillas su intercesión. Al día siguiente, el niño comenzó a recuperarse. Lo hizo totalmente, sin secuelas físicas ni neurológicas.

La recuperación sin justificación médica del niño Nicolás Flores, año 2000, que cuando tenía 11 meses quedó en estado vegetativo tras sufrir un accidente vial en Córdoba, y de la niña Camila Brusotti, de San Juan, en 2013, quien a los 8 años fue brutalmente golpeada por su madre y su padrastro hasta dejarla inconsciente, hicieron posible; el primero, que San José Gabriel Brochero sea proclamado beato, y el segundo le valió la canonización.

Para la Beatificación de María del Tránsito Cabanillas se le atribuyó la curación milagrosa en Salta, del franciscano José Chielli en 1970, quien padecía un aneurisma cerebral incurable, del que se recuperó inexplicablemente luego de elevar sus oraciones a la religiosa.

En 1904 La curación milagrosa en Santa Fe de la Hermana Rosa Vanina, con una colecistitis aguda, con todos los síntomas del shock séptico, lleva a la beatificación a María Antonia de la Paz y Figueroa.

Antonella Cristelli nace en La Plata en el mes de mayo de 1988, con una anomalía llamada mielomeningocele a nivel de la columna lumbar, y transtornos urinarios. Pero se restablece milagrosamente por la intercesión de la Beata Ludovica de Angelis.

El milagro que dio paso a la Beatificación de Ceferino Namuncurá, fue el de Valeria Varela, en Córdoba; quien tenía 24 años cuando le diagnosticaron un cáncer de útero. Después de encomendarse al joven Venerable se curó en forma instantánea, e incluso pudo concebir nuevamente. El hecho, absolutamente inexplicable para la ciencia, ocurrió en el año 2000.

En Buenos Aires, 1995, María Sara Pane, víctima de hepatitis A fulminante, agravada por una diabetes infanto-juvenil; invocada la intercesión de la Hermana Crescencia Pérez sobre una reliquia de la Sierva de Dios, a los cinco días el mal había desaparecido sin que mediara explicación científica.

El 22 de abril de 1997 en Tucumán, Sofía Acosta, sufrió un paro cardio-respiratorio y los médicos aseguraron su muerte, sin embargo, luego de veinte minutos, volvió a la vida por la intercesión de Venerable Catalina de María Rodríguez, por cuyo milagro fué Beatificada.

El milagro reconocido para la Beatificación de Artémides Zatti, en Bahía Blanca, 1980, es la cura de Carlos Bosio, un seminarista que sufría apendicitis que generalizó en septicemia. Luego de una serie de oraciones elevadas al Venerable Zatti, Carlos se sanó y luego se ordenó sacerdote.

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