Predilección de Jesús por quienes son como niños


Oh Jesús amigo de los niños, bendecid a los niños de todo el mundo

Tú, Jesús, cuando los discípulos refunfuñaban contra los que te presentaban a los niños para que los tocaras y los bendijeras, lo llevaste a mal, y les dijiste: "Dejad en paz a los niños, y no les estorbéis venir a mí; porque de los que son como ellos es el reino de los cielos". Y estrechándolos contra tu pecho e imponiéndoles las manos los bendecías.

En esta escena conmovedora se me revela toda la ternura de tu Corazón dulcísimo para con los niños.

¡Cómo me alegro de contemplarte en el acto de mirar con intenso amor al joven que te preguntó qué había de hacer para obtener la vida eterna!

¡Y cuán estupenda respuesta diste a los Apóstoles el día que te preguntaron quién era el mayor en el reino de los cielos! Habiendo Tú colocado a un niño en medio de ellos, les dijiste: "En verdad os digo, que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos". Y luego, para que los Apóstoles ardieran en amor y en celo por la educación de los pequeñuelos, te pusiste Tú mismo en la persona de ellos, añadiendo: "El que acogiere a un niño en nombre mío, a mí me acoge". Y aun no te diste por satisfecho; previendo que muchos demonios de carne y hueso atentarían contra la inocencia de tus pequeños, saliste en defensa de ellos fulminando una terrible amenaza: "Quien escandalizare a uno de estos niños, que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino, y así fuese sumergido en lo profundo del mar... ¡Ay de aquel hombre que causa el escándalo!"

Fuente: Pbro. José Zaffonato, Meditaciones para jóvenes

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