El Corazón Eucarístico de Jesús

Corazon Eucaristico de Jesus 04 06

Fiesta litúrgica del Corazón Eucarístico de Jesús: jueves siguiente a la Solemnidad del Sagrado Corazón.

“¿Queréis conocer la vida del Corazón de Jesús? Está distribuida entre su Padre y nosotros. El Corazón de Jesús nos guarda: mientras el Salvador, encerrado en una débil Hostia parece dormir el sueño de la impotencia, su Corazón vela.
Vela, tanto si pensamos como si no pensamos en El; no reposa: continuamente está pidiendo perdón por nuestros pecados a su Padre. Jesús nos escucha con su Corazón en la Eucaristía; como en la cruz, está su Corazón abierto, dejando caer sobre nuestras cabezas torrentes de gracias y de amor.
Está también allí este Corazón para defendernos de nuestros enemigos, como la madre que para librar a su hijo de un peligro lo estrecha contra su corazón, con el fin de que no se hiera al hijo sin alcanzar también a la madre. Y Jesús nos dice: "Aun cuando una madre pudiera olvidar a su hijo, Yo no os olvidaré jamás".

La segunda mirada del Corazón de Jesús es para su Padre. Lo adora con sus inefables humillaciones, con su adoración de anonadamiento lo alaba y le da gracias por los beneficios que concede a los hombres sus hermanos; se ofrece como víctima a la justicia de su Padre, y no cesa su oración en favor de la Iglesia, de los pecadores y de todas las almas por Él rescatadas.
¡Oh Padre eterno! Mirad con complacencia el Corazón de vuestro hijo Jesús. Contemplad su amor, oíd propicio sus peticiones y que el Corazón Eucarístico de Jesús sea nuestra salvación.

Las razones por las cuales fue instituida la fiesta del Sagrado Corazón y la manera que ha tenido Jesús de manifestar su Corazón nos enseñan, además, que en la Eucaristía debemos honrarlo y que allí lo encontraremos con todo su amor.
Delante del Santísimo Sacramento expuesto recibió Santa Margarita María la revelación del Sagrado Corazón; en la Hostia consagrada se manifestó a ella el Señor con su Corazón entre las manos y dirigiéndole aquellas adorables palabras, que son el comentario más elocuente de su presencia en el Santísimo Sacramento: "¡He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres!"

Para penetraros del espíritu de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús debéis honrar los sufrimientos que padeció el Salvador y reparar las ingratitudes de que es objeto todos los días en la Eucaristía. ¡Y el Corazón que los sufrió con tanto amor está ahí... no muerto, sino vivo y activo; no insensible, sino más amante todavía!
Mas, ¡ay!, aunque Jesús no pueda ya sufrir, los hombres muestran con Él una ingratitud monstruosa. ¡Esa ingratitud al Dios presente, que vive con nosotros para conseguir nuestro amor, es el tormento supremo del Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento!
¡Hoy más que nunca, es necesaria la satisfacción, hace falta la reparación de honor para ofrecerla al Corazón adorable de Jesucristo! Rodeemos la Eucaristía de adoraciones y de actos de amor.
Al Corazón de Jesús, vivo en el Santísimo Sacramento, ¡honor, alabanza, adoración y dignidad regia por los siglos de los siglos! Ofreced vuestra persona a Cristo, vuestras acciones, vuestra vida. Adorad al Padre por medio del Corazón Eucarístico de Jesús. Él es Dios y hombre, vuestro Salvador, vuestro hermano, todo junto. Adorad al Padre Celestial por su Hijo, objeto de todas sus complacencias, y vuestra adoración tendrá el valor de la de Jesús: será la suya”.

Fuente: San Pedro Julián Eymard, Obras Eucarísticas

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