Madre de la Divina Gracia


El Arcángel San Gabriel saludó a María diciéndole: “llena de gracia”, por lo tanto, es de fe que al realizarse en Ella el Misterio de la Encarnación del Verbo, estaba plena de Gracia. Pero desde aquel instante creció más en Ella la Gracia. Plena quiere decir completa, llena, pero se usa este término para resaltar aquello de lo que se está hablando, en este sentido se dice que María estaba plena de gracia, llena, pero en su vida el momento central o culmen es el de la Encarnación del Verbo y desde entonces en Ella continuó aumentando la Gracia en plenitud.

La Santidad de Jesús, cuánto aprovechó a Su Madre que con tanta atención recibía y conservaba en su Corazón las palabras y los actos de su Divino Hijo. El formó la Santidad de su Madre, tan próxima a la suya cuanto es posible en una pura criatura y la elevó a un grado altísimo, más alto, sin comparación, que el de todos los elegidos, de todos los santos.

Llena de Gracia, ninguna hay que Ella no pueda obtener. Cristo es el Manantial de la Gracia y su Madre Santísima es como un depósito, un recipiente que recibe, de dónde por su intercesión alcanzamos gracias y al Autor de la Gracia.

Fuente: Meditaciones del Cardenal Newman y Ángel Cavatoni sobre las Letanías de la Virgen

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