Madre del Buen Consejo


Son muchos y todos ellos magníficos y gloriosos, los títulos que la Iglesia da a la Madre de Dios, pero es particularmente bello el de Madre del Buen Consejo porque: es la Obra del Eterno Consejo. Fue llena, de manera singular, del Don de Consejo, y debemos recurrir a Ella para obtener este Don.

Obra del Eterno Consejo quiere decir que Dios, desde toda la eternidad, pensó en María y la miró con complacencia; la amó con especial afecto y quiso hacer de Ella la Obra Maestra de su Infinito Poder, Sabiduría y Bondad, puesto que desde toda la eternidad la eligió y predestinó para ser la Madre de su Divino Hijo.

Llena del Don de Consejo, don del Espíritu Santo por el cual somos iluminados para conocer y para escoger siempre entre todas las cosas, aquella que mejor sirve para la Gloria de Dios y para nuestra salvación. De este Don estuvo singularmente llena María Santísima por lo que Ella supera incomparablemente a toda la humanidad.

Debemos recurrir a Ella para obtener este Don y así poder conocer, escoger y hacer siempre lo mejor para Gloria de Dios y bien del alma. Tenemos necesidad del Don de Consejo para defender nuestra Fe, para guardar el gran tesoro de la gracia de Dios, para huir del ambiente anticristiano, de todo el mal que nos rodea.

¡Oh querida Madre! Ruega a tu Divino Hijo que su Espíritu Santo, desarrolle en nuestras almas el Don de Consejo y los otros seis Dones de los que tenemos tanta necesidad. ¡Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros!

Fuente: Meditaciones del Cardenal Newman y Ángel Cavatoni sobre las Letanías de la Virgen

Suscríbase al Blog de ARCADEI

 ......
Stacks Image 25