Madre del Creador


María en el plan de la creación y de la restauración: es la Madre de Cristo, del Verbo del Padre hecho carne. El Verbo es el centro de la creación “por medio de Él fueron hechas todas las cosas y sin Él no se hizo nada de cuanto existe”. En Cristo, lo que se atribuye a Dios se puede atribuir también al Dios-Hombre, así, habiendo sido hecho de María Santísima Aquel por el que han sido hechas todas las cosas, puede decirse que toda cosa fue hecha por Ella, porque engendró al Hacedor, al Creador. Por esto María tomó parte, en cierto modo, en la obra de la Creación.

Pero la restauración, la renovación de todas las cosas, según enseñan los Santos Padres, es una segunda creación y ésta fue realizada por medio de Jesucristo. En esta segunda creación, en esta Redención del género humano, el centro es también Jesucristo, de manera que el Verbo Divino es doblemente Creador. También María Santísima tomó parte activa en esta restauración que se realizó con su consentimiento.

El “Hagamos” de Dios produjo de la nada todas las cosas,. El “Hágase en mí según tu palabra” pronunciado por María cooperó a restaurar todas las cosas en Cristo y a devolverles su primitiva perfección. Sin el “Hagamos” Divino, todo habría permanecido en la nada; sin el “Hágase” de María, todo habría permanecido en una condición, bajo muchos aspectos, peor que la nada. El “Hagamos” levantó a la criatura humana hasta la semejanza con Dios; el “Hágase” levantándola aún más alto, la unió en Cristo personalmente a Dios. El “Hagamos” Divino es, por consiguiente, omnipotente y creador por naturaleza; el “Hágase” de María es omnipotente, restaurador y creador por gracia. De esta manera María Santísima tomó parte en la creación.

Fuente: Meditaciones del Cardenal Newman y Ángel Cavatoni sobre las Letanías de la Virgen

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