Rosa Mística


La rosa es símbolo y figura de la Virgen María, Reina de los Santos y, después de Jesucristo, el ornato principal del jardín místico de Dios que es la Iglesia, más aún, después de Dios, Ella es el esplendor y el ornato del Cielo.

María Santísima floreció en la primavera del mundo, Mística Rosa, pues de sus purísimas entrañas nació Jesucristo, restaurador del mundo.

La rosa nace, crece, abre sus hermosas hojas, esparce su suave fragancia entre las espinas; éstas la rodean y la envuelven por todas partes. María nació, creció, llegó a su singular perfección entre muy punzantes espinas. Las adversidades la elevaron a una sublime santidad. Escogida por Dios para ser copia fiel del Hijo venido a la tierra para sufrir y morir por nosotros y predestinada a ser con el Hijo, Corredentora.

En sus distintos grados, que van del recogimiento interior hasta la unión perfecta del alma con Dios, la vida mística se resume en un intenso acto de amor.

María Santísima vivió y experimentó en su propio ser el Misterio de la Encarnación del divino Verbo en su Purísimo Seno; ¡en qué estado de Mística contemplación viviría Ella esos nueve meses! Y después, el resto de su vida. A qué estado espiritual llegaría su alma Inmaculada. Ella vivió un continuo e inagotable acto de Amor a Dios.

Fuente: Meditaciones del Cardenal Newman y Ángel Cavatoni sobre las Letanías de la Virgen

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