Oración para alcanzar la gracia de no morir repentinamente


Oh Misericordiosísimo Jesús, por vuestra agonía y sudor de sangre, por vuestra muerte, libradme, os suplico, de la muerte súbita y repentina.

Oh benignísimo Señor Jesús, por el acerbísimo e ignominiosísimo tormento de los azotes y coronación de espinas, y por vuestra cruz y pasión amarguísima, y por vuestra bondad, humildemente os ruego, que no permitáis, que yo muera repentinamente, ni pase de esta a la otra vida, sin recibir primero los santos Sacramentos.

Oh mi amantísimo Jesús, Señor y Dios mío, por todos vuestros trabajos y dolores, por vuestras sagradas llagas, por aquellas vuestras últimas palabras, oh mi dulcísimo Jesús, que dijisteis en la cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me habéis desamparado? y por aquel fuerte clamor: Padre, en vuestras manos encomiendo mi espíritu, ardentísimamente os ruego, no me saquéis repentinamente de este mundo. Oh Redentor mío, vuestras manos me han hecho y formado enteramente. Oh Señor, dadme, os suplico, arrepentimiento y penitencia, concededme un tránsito feliz y en vuestra gracia, para que os ame de todo corazón, os alabe y os bendiga por toda la eternidad. Amén.

Señor mío Jesucristo, por aquellas cinco llagas, que por nuestro amor recibisteis en la cruz, socorred a vuestros siervos redimidos con vuestra preciosísima sangre.

Fuente: Ejercicio cotidiano, 1847

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