Una santa infancia

Sierva de Dios Anna Gabriella Caron

Anna Gabriella nació el 29 de enero de 2002 en Tolón, Francia. Era la mayor de cuatro hermanos, y enfermó cuando apenas tenía seis años después de quejarse de un dolor en la pierna que la hacía cojear. Los dolores eran tremendos y pronto empezó la quimioterapia. Cuando parecía que el tumor había desaparecido de repente reincidió y se extendió por todo el cuerpo.

Fue en este momento cuando comenzó la lección de esperanza que esta niña dio al mundo. "Aunque no me gusta estar enferma tengo suerte porque puedo ayudar al buen Dios a llevarle a la gente de nuevo a Él. Quiero ayudar a los que sufren".

Durante su enfermedad, Anna fue un foco de atracción para sus familiares, para otros enfermos y también para muchos religiosos. Algunos de estos últimos la acompañaron durante todo este proceso y recuerdan un momento especial para la niña: su primera comunión. Tres días antes de este acontecimiento tan importante para ella tuvo que ser hospitalizada de urgencia por un problema cardíaco. Finalmente llegó el día y pudo cumplir su sueño. De hecho, Anna dejó escrito: "Estoy feliz porque puedo decir: estoy cerca de ti, mi Dios". Después de su muerte, el sacerdote que aquel día le dio la comunión recordaba "nunca he visto a nadie recibir la comunión como ella lo hizo".

Cinco meses antes de morir, ella confesó a su madre algo que le marcó profundamente: "Le he pedido a Dios que me dé todos los sufrimientos de los niños del hospital". Para la pequeña Anna su ejemplo era santa Teresa de Lisieux, a la que quería imitar en su vida. Y tenía tal confianza en Dios que ella alegremente, pese al sufrimiento, decía claramente: "seré santa".

El corazón de esta pequeña de ocho años no parecía el de una niña pues sólo pensaba en hacer el bien pese al sufrimiento que rodeaba su vida.

Sin embargo, pese a su niñez el dolor también le llevó a momentos de dudas y a un desierto espiritual del que pronto salió con fuerza. Recuerda su madre que la pequeña llegó a decir expresiones como "necesito que alguien me diga que Dios es realmente bueno" o "cuando veo que tan pocas personas creen en Dios, me pregunto si realmente existe".

Pero esas dudas pronto se disiparon y el último tramo de su vida estuvo marcado por la oración y la comunión. Hasta el obispo de Toulon, monseñor Dominique Rey, llegó incluso a ir a su casa a llevarle la comunión a la niña. Su madre recuerda que Anna creía firmemente estar viviendo su propia Pasión junto a Jesucristo.

El último mes de su vida estuvo marcado por momentos de gracia. Anna perdonó a quienes la habían lastimado, así como a quienes se habían burlado de ella. También expresó su voluntad de pedir perdón a todos aquellos a quienes pudo haber hecho daño. Y expresó una y otra vez su amor por sus padres, su hermano y sus dos hermanas.

Sosteniendo una imagen de Cristo en la cruz, exclamó: "Es demasiado... Jesús… Él sufrió demasiado…". Unas horas más tarde, se la encontró en paz. Así se despidió. Murió en la tarde del 23 de julio de 2010.

Oración

Santísima Trinidad, por el Inmaculado Corazón de María, te damos gracias por la pequeña Anna Gabriella, por todo lo que has realizado en su corta vida. Ella se entregó libremente a Tu Amor y fue animada de un gran celo por la salvación de las almas. Te pedimos, por su intercesión, que nos concedas esta gracia..., que pedimos de Tu Misericordia infinita, si tal es Tu Voluntad de Amor para nosotros. Amén.

Fuente: Cf. anne-gabrielle.com


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