El que a vosotros escucha, a mi me escucha

Posted by: Lotario de Segni

Pio IX 01
Beato Pío IX

“La libertad civil de todos los cultos propaga la peste del indiferentismo”. Beato Pío IX

“El efecto de la Constitución decretada por la asamblea es aniquilar la religión católica y, con ella, la obediencia debida a los reyes. En orden a esto se establece como un derecho del hombre en sociedad esta libertad absoluta que no sólo asegura el derecho de no ser inquietado en cuanto a sus opiniones religiosas, sino que acuerda además esta licencia de pensar, de decir, de escribir e incluso de hacer imprimir impunemente en materia de religión todo lo que pueda sugerir la imaginación más desordenada; derecho monstruoso que parece, a la asamblea, resultar de la igualdad y libertad, naturales a todos los hombres.

“Mas, ¿qué podría haber de más insensato que establecer entre los hombres esta igualdad y esta libertad desenfrenada que parece ahogar la razón, el don más precioso que la naturaleza ha hecho al hombre y el único que lo distingue de los animales?”. (S.S. Pío VI, carta “
Quodaliquantulum” a los obispos franceses de la Asamblea Nacional, 10 de marzo de 1791)


“De esta corruptísima fuente del indiferentismo brota aquella absurda y errónea sentencia, o más bien delirio, de que se debe afirmar y vindicar para cada uno la absoluta libertad de conciencia. Abre camino a este pestilente error aquella plena e inmoderada libertad de opinión que para daño de lo sagrado y profano está tan difundida, repitiendo algunos insolentes que aquella libertad de conciencia reporta provecho para la religión.

“Pero,
¡qué muerte peor hay para el alma que la libertad del error!, decía ya San Agustín. Porque ciertamente quitado todo freno que retiene a los hombres en la senda de la verdad, y abalanzándose ya su naturaleza hacia el mal, con verdad decimos que está abierto el pozo del abismo del cual vio subir San Juan el humo que obscureció el sol y salir las langostas que invadieron la amplitud de la tierra.

“Porque de allí nacen la turbación de los ánimos, la corrupción de los jóvenes; de allí se infiltra en el pueblo el desprecio de las cosas santas y de las leyes más sagradas; de allí, en una palabra, para la república, la peste más grave que cualquier otra: la experiencia, ya desde la más remota antigüedad, lo ha comprobado en las ciudades que florecieron con las riquezas, el imperio y la gloria y que cayeron con solo este mal, a saber: la libertad inmoderada de las opiniones, la licencia de los discursos, la avidez de lo nuevo”. (S.S. Gregorio XVI, encíclica “
Mirari vos” condenando el liberalismo de Lamennais, 15 de agosto de 1832)


“Admitidos estos principios, que frenéticamente se aplauden hoy día, fácilmente se comprenderá a qué situación más inicua se empuja a la Iglesia. Pues donde quiera la actuación responde a tales doctrinas, se coloca al catolicismo en pie de igualdad con sociedades que son distintas de ella o aun se lo relega a un sitio inferior a ellas; no se tiene ninguna consideración a las leyes eclesiásticas, y a la Iglesia que -por orden y mandato de Jesucristo- debe enseñar a todas las naciones, se le prohíbe toda injerencia en la educación pública de los ciudadanos.

“Aun en los asuntos que son de la competencia eclesiástica y civil, los gobernantes civiles legislan por sí y a su antojo, y tratándose de la misma clase de jurisdicción mixta desprecian soberanamente las santísimas leyes de la Iglesia”. (S.S. León XIII, encíclica “
Inmortale Dei” sobre la constitución cristiana de los Estados, 1º de noviembre de 1885)