Los ángeles, amigos del hombre
Posted by: Nycticorax

Todos, desde pequeños, hemos oído que tenemos a nuestro lado un ángel de la guarda. La verdad es que las representaciones pictóricas de estos seres celestiales de rostro juvenil o con aspecto de niños inocentes siempre han despertado nuestra simpatía, mientras que las de los demonios, repugnantes y amenazadoras, despiertan temor y repulsa.
Sabemos que existen los ángeles y también que una buena parte de ellos fueron infieles a Dios y se convirtieron en demonios, mientras los demás le permanecieron fieles y fueron premiados con el Cielo. El número de seres angelicales es incalculable.
¿Qué son los ángeles y qué hacen?
Los ángeles no viven, como nosotros, en el tiempo y en el espacio: pertenecen a una realidad por encima de la historia, aunque intervienen en ella.
En la Biblia se les menciona más de trescientas veces y siempre como mensajeros de Dios en actos que nos benefician. En los escritos del Nuevo Testamento donde más aparecen es en los Evangelios. Anuncian el Nacimiento de Jesús a los pastores, cantan en la cueva de Belén, le sirven al comienzo de su vida pública, cuando lucha contra el demonio en el desierto, le consuelan en el huerto de los olivos y después de su muerte proclaman su resurrección. Están presentes en los comienzos de la Iglesia, liberando al apóstol Pedro de la cárcel. La frase evangélica que más ha impresionado y sigue impresionando a los cristianos es la que pronuncia Jesús cuando, hablando del respeto que hemos de tener por los niños, dice que “sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi padre” (Mt 18, 10).
Nuestra relación con los ángeles
Sobre esta relación vienen hablando desde la antigüedad muchos santos, doctores y teólogos. San Bernardo dice en un célebre sermón: “están presentes en ti, no solo contigo, sino también por ti; están presentes para protegerte; están presentes para alegrarte; Él se lo ha ordenado, y como ellos le obedecen con amor y nos socorren en muchas necesidades, no debemos mostrarnos desagradecidos con ellos”. Y desde pequeños hemos aprendido la breve y bellísima oración en que pedimos a nuestro ángel de la guarda que nos guíe, nos guarde y nos proteja.
Su misión, por lo tanto, de acuerdo con la Biblia, no es ser simples mensajeros, sino también protectores. Ya el escritor cristiano Orígenes decía en su época: “… que algunos ángeles de Dios y buenas potencias le ayuden a llevar a cabo la salvación de los seres humanos”.
Los ángeles custodios
Todos los ángeles son amigos y bienhechores nuestros, pero hay uno que lo es de un modo especial, y es el Ángel custodio o de la Guarda.
Así pues, es misión de los ángeles, según la común tradición de la Iglesia, ayudarnos a realizarnos en este mundo como hijos de Dios, para contemplar con ellos a la Santísima Trinidad. Y cumplen esta misión no sólo con los cristianos, porque dice la Iglesia que toda criatura humana, por haber sido creada por Dios, y por lo tanto amada por Él personalmente, tiene su ángel de la guarda. Podemos decir pues que los ángeles custodios son una manifestación de la atención de Dios a toda criatura humana.
Es por eso que debemos venerarlos como a espíritus inteligentísimos y bondadosos que están a nuestro lado para que alcancemos a Dios; lo mejor que podríamos hacer es tenerlos presentes a lo largo de nuestro día, invocándolos con una breve jaculatoria que puede ser: Ángel custodio ilumíname; y además deberíamos para nuestro bien espiritual, ser más dóciles a su voz, porque no nos pueden mandar algo que podría ser malo o conducente al error, sino todo lo contrario. Que la presencia cierta y real de estas criaturas puramente espirituales nos ayude a sobrellevar los pesares y cruces de la vida y sobretodo nos guarden del antiguo enemigo de la naturaleza humana – el diablo y sus ángeles – que busca continuamente a quien hacer caer.

